lunes, 25 de junio de 2018

TÉ DE CAYENA PARA EL INSOMNE - Reflexiones a vuelo de pájaro sobre el cine venezolano (...y I)


“La naturaleza burguesa es la prepotencia. Complejo de superioridad. Ahí no cabe la autocrítica. Nosotros en cambio, tenemos que ser humildes, tenemos que vestirnos de humildad. Los revolucionarios debemos ser, como decía el Ché, profundamente autocríticos”.
Hugo Chávez Frías. 



La hibiscus rosa-sinensis es una flor que crece de un arbusto perenne que viene del lejano oriente. Es la flor de Malasia, pero no la usaba Sandokán. Como suele cultivarse híbridamente, sus tonalidades varían desde BLANCO -  pasando por tonalidades de amarillo, naranja y rosado – hasta ROJO. Algunas llegan a tener combinaciones degradadas de colores en sus pétalos. En la medicina china se le utiliza como analgésico, antiespasmódicos, astringente, antiinflamatorio, laxante y estimulante de la menstruación. La infusión funciona como tranquilizante, sedante y remedio efectivo para el insomnio. También alivia úlceras gástricas, resfriados y tos. Para aprovechar las propiedades de las hojas, se pueden triturar éstas y, al dejarlas una noche en reposo con un poquito de agua, se obtiene una babita que funciona como champú anticaspa y solución preventiva a la calvicie, combinado con jabón azul derretido. Se parece al cine venezolano: no agita, tranquiliza y quita la piquiña, además de serenar a los angustiados cuando la luna roja mensual no termina de llegar.



            Dicen los que dicen que dicen que sólo dos años después de las primeras proyecciones de los Lumiére en París – el 28 de enero de 1897 – dizque llegó el cinematógrafo a Venezuela, aunque ya para julio de 1896 se había hecho una demostración pública del VITASCOPIO (FOTOCOPIADORA DE LA VIDA) de Edison en el Teatro Baralt de Maracaibo. Sí, el mismo Rafael Baralt que se considera el primer estudioso serio del Socialismo Científico en éste país. Pero ésta información es tan confusa que, según los datos, las primeras imágenes proyectadas por aquel bachaquero maracucho fueron imágenes tomadas por los hermanos iluminados franceses. Vainas propias de esta tierra, pues.  Lo históricamente aceptado: Manuel Trujillo Durán – empresario – trajo la magia de la imagen capturada en movimiento, o como decía Godard, la verdad a 24 clicks por segundo. Con ese cinematógrafo se registrarían los que luego se conocerían como los primeros actos de prestidigitación fílmica venezolanos: MUCHACHOS BAÑÁNDOSE EN LA LAGUNA DE MARACAIBO y UN CÉLEBRE ESPECIALISTA SACANDO MUELAS EN EL GRAN HOTEL EUROPA. Hasta prelúdico el evento de las ficciones que vendrían después. Digo, por aquello del lago insalubre contaminado en petróleo y lo de afilar colmillos con Zacarías Ortega.


            Sin embargo, no fue sino hasta 1916, con la realización de la parodia LA DAMA DE LAS CAYENAS (Enrique Zimmermann, europeo) que la utilización “documental” del cinematógrafo – verdadero propósito de la invención – “trascendió” en la “nación”. Hoy día no se sabe si aquello fue realmente una parodia de Dumas, si fue una mezcla de literatura y cine, o si fue un mero ejercicio teatral a lo Melié puesto que no se conservan copias del experimento. Fue así como se inició la leyenda trepadora del cine nacional: nadie sabe si existió, pero de que vuelan, vuelan. Porque la vaina es que nadie lo ha visto, y si lo han visto, nadie sabe dónde, y si se sabe dónde, no quedan testigos. Si hasta parece política la lavativa. Digo, por aquello de los cuerpos represivos, represores y reprimidos. En los siguientes años (20`s), se habla muy bien de la adaptación cinematográfica (Edgar Anzola / Jacobo Capriles) del cuento LA TREPADORA del célebre RÓMULO GALLEGOS. De esta “primera” producción de aires acostumbrados sin costumbres propias, se presumió notablemente puesto que se acomodaba a la “estética” que los yanquis necesitaban para Venezuela: El orgullo de clase – sea de una burguesía terrateniente emergente o el de las clases dominantes aristócratas terratenientes y caraqueñas -; las ambiciones de una nueva clase social lumpenburguesa que niega su origen campesino y que se ha derivado del mestizaje, pero no logra la aceptación completa en el pequeño mundo caraqueño “aristócrata”; el amor bárbaro “machista” – ya a estas alturas hasta “feminista” - que impide cualquier gesto de consideración hacia la mujer – y hacia el hombre -; y las herencias disputadas  entre “descendientes de los antiguos dueños de una finquita” y los “bastardos que han usurpado” la propiedad a punta de trampas, como antaño los “conquistadores” a punta de crucifijos, espejuelos y libritos religiosos no leídos o leídos a conveniencia: un “rico legítimo” se enamora de una “rica ilegítima”, una mujer ambiciosa que quiere demostrarle al mundo que ella es la que manda.  Ni D.W. Griffith podría haber escrito mejor libreto para el “NACIMIENTO DE UNA NAZIÓN”. Es así como comienza el culebrón llamado CINE NACIONAL: UN MELODRAMA CÓMICO, FOKLÓRICO, COSTUMBRISTA que emula mal a las consolidadas industrias del norte del continente. Política cultural del patio trasero, en fin: Los inicios del rentismo cultural. La presencia de Gallegos fue tan intensa que, incluso, se prolongó hasta 1941 con el rodaje de JUAN DE LA CALLE, primera gran producción con comulgación total entre autor y director: Rómulo Gallegos / Rafael Riveros. Me atrevería decir que el influjo de la dictadura de J.V. Gómez en el país de “las nulidades engreídas y las reputaciones consagradas” no permitió el desarrollo de un uso dramatúrgico al cinematógrafo más allá del de registro de los eventos relacionados a ella: monumentos, fiestas, personalidades; todo el carcaj decorativo para la flecha rápida comunicacional y controlada que permitiese la explotación de hidrocarburos de nuestro subsuelo sin la posibilidad de visualizar la realidad inmediata de la rotunda represión, tortura y desaparición forzada. El cinematógrafo embellecía el fausto y la ceremonia del tigre de Maracay (redundante, porque Maracay ya quiere decir tigre) y escondía las andanzas del tigre de Guaitó, por ejemplo. Té de cayenas para quien sufre de angustias y ya no tiene café en la despensa, pero que no lo necesita porque el hambre no lo deja dormir.



            Hasta  el  año  1941  el  barrio como  espacio  urbano  estuvo ausente. Con la propagandística JUAN DE LA CALLE – donde un grupo de jóvenes gamines se convierten en “hombres de bien” edulcorados, gracias a la ayuda de la sociedad que los creó – comienza el ciclo del CINEMATÓGRAFO que registra la URBE. El tema lo consagraría Román Chalbaud con su ópera prima CAÍN ADOLESCENTE (R. Chalbaud, 1959)  que  narra  la  historia  de Juan y Juana quienes se mudan a la capital para terminar viviendo en un rancho. Y así, aunque carente de narrativa sólida, comienza el nuevo capítulo del culebrón: de representar el fausto del poder político, pasó a fotografiar y visibilizar lo que todos sabían pero nadie comentaba. Quizás porque comenzaba la ilusión de la democracia burguesa socialdemócrata. Se trató de un cine distinto, que intentaba fotocopiar la realidad, romper estructuras, denunciar lo que sucedía en el país que “vivía” de vender lo que había debajo del suelo y era de todos pero que nadie veía en la mesa. Más allá de que  un realizador quisiera emular el cine de autor europeo neorrealista, el barrio comenzó su transitar por las películas con toda su fuerza y su rabia, su sinsentido. El barrio entra en la pantalla porque es la realidad innegable.    



En los 70’s se integraron otros procesos. El cine se hizo amateur en toda la acepción barthiana del concepto, aproximándose a lo robinsoniano. La época de la pequeña revancha fílmica comenzaba. Como si se empezase a sacudir del letargo de existencia irregular, aparecieron las primeras películas de corte independiente. Algunos cortos que muy poca gente vio y que aún hoy no se ven ni en las escuelas de cine. De ésta época es la recordada CUANDO QUIERO LLORAR NO LLORO que estableció la primera relación identitaria contextualizada: quizás le ayudó el hecho de basarse en la homónima novela de Miguel Otero Silva, fundador del entonces periódico más crítico y leído del país, adeco, además.

La figura de Román Chalbaud, especie de vaca sagrada del cine nacional, vale mención especial. En estas líneas, recordaré un poquito a su más aplaudida obra teatral: EL PEZ QUE FUMA, porque: “Si yo tuviera el corazón, el mismo que perdí... Y olvidara a las que ayer lo destrozó y pudiera amarte: Me abrazaría a tu ilusión para llorar tu amor…”. Como dice el tango de Gardel. Ésta gran obra no se trata de un gran plano final secuencia. Tampoco de las cosas grandes que tiene la vida. No tiene que ver con el parecido que la matrona de un burdel tiene con cecilia matos – la amante de turno de un gocho, por no decir cochino-. No. Tampoco tiene que ver con rollos de papel higiénico de marca desaparecida – cruz blanca que no es cocaína pero si las hojas de los manifiestos de la fundación de partidos de accionar democrático – también desaparecidos o camaleonizados. No. No es que el capitalismo mimetice tanto o cambie de piel como una culebra a la que se le niega el derecho de muerte desde la cabeza. No. No se trata de que puedas picar dicha culebra a la mitad y que de esa mitad vuelva a crecer una cola salamándrica que como ouroboros vuelve a morderse la cola. No. No se trata de un ciclo de crisis, trapitos calientes y más fiebre. No. No se trata de la dignidad de los varones humanos expresada en los pantalones de una marica con ropas chillonas y buena voz para la canción porteña. No. Tampoco se trata de una puta italiana que nunca pudo cantar en L’Strada de Fellini. Ni siquiera de la posibilidades de error en el registro del sonido del parlamento de otra puta que se ducha en bañera mientras se cala un tabaco de marihuana que pasa mágicamente de una mano a la otra sin mojarse con la espuma que el jabón –ahora fantasía poblacional ya casi histeria colectiva– produce con los movimientos de las piernas y los pechos desnudos en el agua que refresca una concha de fruta malograda por el uso, cuero de pavo onomatopéyico. No. Aunque tal vez vaya de cómo los oportunistas limpiapocetas escalan posiciones aplastando cabezas y desgracias, no puede afirmarse esto, como tampoco puede afirmarse que la música venezolana de fondo refleje la vida del campo abandonada en la urbe de los amantes de hoteles de cinco estrellas al alba. O un tango.
-           A no mijita así no. (…) ¡Desde la vagina! Que no tiene pelo malo!

¿De arrastrarse entre espinas en afán de dar amor? Quizás. Veamos: Desplazamiento de cámara. Cambios de luces de rojas a azules. Y después a rojas, nuevamente. Una obesa ebria apoyada contra un pilar escuchando de espaldas el drama. Una pareja de amantes escondiendo sus rostros en un beso. Una pareja de marinos de izquierda a derecha. Mesas repletas de cerveza fabricada con lúpulo importado. Los llantos ahogados de quienes viven la tortura de llorar sus propias muertes. Dos compañeros obreros con proletarias del sexo converso cambiando de derecha a izquierda y la jefa del sindicato que las representa – y maneja sus cuentas y salarios – enciende un cigarrillo como pensando a cuántos ha jodido y por cuanto más mantendrá el juego de las máscaras y las ilusiones compradas baratas por el atractivo de las luces de neón. Ella, La Garza: el perfecto eidolón de la Madre Patria. O la República. La Cuarta. Vista desde la quinta por un bagre voyeur con telescopio cual panóptico, el que sabe todo lo que pasa, el que todo lo ve. Panóptico gordinflón que advierte sobre la ilusión religiosa de platillos voladores apocalípticos que nunca llegarán a hacer ningún juicio final porque dizque ya no es necesario por aquello del calvario diario. Sí. Ahora podemos afirmar: Estamos viendo a Román Chalbaud. Pero conceptualicemos un poco. Recordando a Salvador de la Plaza:
“…el violento crecimiento  de la población urbana se ha efectuado a expensas del éxodo de la población rural, lo que quiere decir que han permanecido en el campo sólo los ancianos y las familias de mayor arraigo en los lugares donde siempre han vivido. Esto nos coloca frente a otros problemas no menos graves para el futuro incremento de la producción, pues la tradición y experiencia en las labores agropecuarias, así como el hábito de la vida en el campo, que no se improvisan, corren el peligro de extinguirse. Mientras más tiempo transcurra, mayor será la resistencia del campesinado que ha abandonado al campo a regresar a él”. (de la Plaza, S. (1976).  Vol. III)



La vida da revancha. Y no es pequeña. Román y José Ignacio (Cabrujas) se vistieron de payasos para hacer comerciales para la televisión porque nadie les quería dar trabajo por ser militantes comunistas. La vida íntima de un burdel como radiografía anacrónica de un país ahogado en petrodólares y educación rizomática. Claustrofóbico. Asfixiante. Para el observador concentrado deja huellas imborrables. Para el neocolonizador español, como Alfredo Serrano, una fuente inagotable de recursos a imitar. Pero estas palabras sólo son para que loas realizadores viajantes que emigran recuerden el hogar que dejan mientras piensan en los que se quedaron desde el aeropuerto de Barajas, si es que piensan. O a los que miran desde Mayami o California. Quizás resulten mejor éstas palabras consoladoras de Jairo a la Garza – la huérfana -, frente a la torre petrolera:

-           ¿Por qué no nos vamos a Cabimas y le ponemos unas flores? Total, el petróleo es nuestro. Ella también es nuestra. Y yo soy tu hijo y… y soy tu mamá…”

A lo mejor y vuelven. Si consiguen razones. Porque en Venezuela, los gobiernos de la socialdemocracia se encargaron que en casa la televisión mandase. Lógico. Si la “industria cinematográfica” no existe, no hay “producción cinematográfica”. Así que, con el cartón piedra de la 1BC y VENENOVISIÓN, con los imposibles Delia Fiallo, Corín Tellado, Leonardo Padrón – no electoral - con la Seguridad Nacional, la Digepol y la DISIP, ya no habría nadie que dijese NO. Y así, lentamente, nos adormecieron con el mago de la cara de vidrio (discúlpeme, señor Liendo) y nos obligaron a mantenernos encerrados por las noches en las casas, para que no conspiremos, para que no nos enteremos, para que no hagamos ni sintamos nada, para que no veamos, como cuando Guzmán Blanco convirtió al arrorró mi niño en el himno nacional por temor a las estrofas de La Federal. Y el cine se fortalece como leyenda: nadie lo ha visto, y si lo han visto, nadie sabe dónde, y si se sabe dónde, no quedan testigos. Como la guerrilla, pues. ¿Será política, la vaina, no? Y como en la televisión no se dicen groserías, la leyenda siempre parecerá grosera y violenta. Negada. Porque el cine venezolano se transformó en esta época perenne negación. Tanto así que tuvo que negarse como denuncia y obra política para convertirse en la mamadera de gallo que vende. Por eso no hay autores. Salvo el cineteatro de Chalbaud (por constante), el cinemaverité del gran DE LA CERDA (por jodido) y la cumbre fotográfica y poética de Benacerraf (por eurocéntrica), todo el cine de esos años de adormecimiento televisivo ha pasado al más injusto de los olvidos. Cuartorrepublicanos todos ellos.



            La creatividad más inmediata estaba al servicio del espectáculo político que
“…se brindaba a una muchedumbre que atendía menos al discurso que a los símbolos y figuras creados por los artífices de la publicidad. Era acontecimiento diseñado como festejo de una esperanza multitudinaria. Marchas, ferias, romerías – con efigies, banderines y colores que identificaban la euforia del aislamiento partidario – se realizaban menos por convicción que por demostración. Frases de civismo ornamentado se alternaban con estrofas de himnos y canciones triunfalistas. La estridencia de las consignas resultaba de la descarga de emociones torrenciales. Era el júbilo en pasatiempo con el fanatismo. Características de esas concentraciones masivas eran su regocijo, su pasión solidaria, su anónima alegría, su tumultuosa sordera, y era ésta última cualidad la que obligaba a acentuar la sonoridad para contrarrestar el limitado alcance de la palabra, lo que bien se lograba con la técnica de un engrandecimiento audiovisual que permitía ver a un carismático líder de masas donde apenas había un glosador de reivindicaciones peregrinas”. (Malavé Mata, H. (1987)  Pág. 886).

Y no ha cambiado mucho. Abordar el tema de la historia del cine en el país y el tema del mercadeo - con una valoración del impacto en el espectador nacional del cine producido aquí hasta ahora - implica cuestionar cuánto falta y qué no falta para convertirlo en Industria. En ninguna parte del mundo existe cine sin subsidio directo del Estado. Todos los gobiernos son conscientes de la inmensa máquina de propaganda que mueve una sala a oscuras y las comunidades no pueden abaratar costos subsidiando a los creadores. A menos que… se vuelva al origen y se haga documental. Porque ¿cómo lograr ser al mismo tiempo creativos y productivos para pasar de ser un cine subsidiado a una industria que genere dividendos y contribuya al desarrollo económico sostenible del país sin traicionarse a sí mismo? La incipiente industria cinematográfica venezolana jamás ha respirado con pulmón financiero propio y no lo hará porque el sistema político económico reinante es el capitalismo rentista. Y las comunidades ya no pueden ni pagar una entrada. ¿Un millón de bolívares para ver a un chupasangre pudiéndolo ver y oír gratis en cadena nacional de radio y televisión? Así que, el futuro del cine nacional, pues… no existe: esa ficción que nadie ha visto, y si la han visto, nadie sabe dónde, y si se sabe dónde, no quedan testigos. Porque no hay salas. Bueno, sí que las hay. Para pillarse una propaganda de ron veroes y cerveza regional que ya tiene segunda parte. Es política, la vaina. Y esa lavativa no era una película.



            “La historia son los hechos, secos, desnudos”, decía José Rafael Pocaterra. “Para que germinen ideas, los hombres, como a ciertas raíces que retoñan vigorosas, es necesario desollarlos, herirlos, rasgarlos y poner en contacto su jugo con la tierra negra, lodosa, fecundísima… (…)”. Y continúa Pocaterra en sus MEMORIAS DE UN VENEZOLANO DE LA DECADENCIA:
“Romero García hizo una frase que de boca en boca ha venido repitiéndose y que a la postre resulta excesiva para ésta época de decadencia: ‘Venezuela es un país de reputaciones consagradas y de nulidades engreídas’. Hubo iracundia y exageración en esta sentencia del autor de Peonía. Hoy es preciso invertirla: Venezuela es un país de reputaciones anuladas y de nulidades descreídas.- Los venezolanos sólo tienen ante sí dos caminos: o el anulamiento o la pasividad, o la rebelión en martirio, o la traición al capataz de la cuadrilla en vindicación.- Hay una posibilidad de rehabilitarse: entregando maniatado al malhechor con quien anduvimos seducidos u obligados asaltando en despoblado.”

            No se pueden cerrar estas líneas así como así. ¿Verdad, Román? 3.000 millones (DE LOS VIEJOS) para recrear EL CARACAZO con actores porno como protagonistas. No. No se puede. Con menos de la cuarta parte de ese presupuesto se tendría una buena escuela de cine en un núcleo universitario como el de UNEARTE en cualquiera de sus entidades. 



Vale la pena mencionar la que se considera todavía la más taquillera de todas las películas venezolanas, por lo de “más vista”. MACU. Un tratado marginal sobre los celos de un policía que quería que una adolescente cargada de feromonas no mirase para la derecha porque se la llevarían los motorizados. Me recordé de esa película al leer la noticia de que en un establecimiento nocturno 21 carajitos y no tan carajitos - había uno de 46 años - murieron asfixiados por una bomba lacrimógena lanzada - dizque según - por un guardia nacional que había visto como la chinita que a él le gustaba, era llevada por otro carajito a la oscurana del establecimiento, para aconsejarla. A lo mejor era amigo suyo. Por vainas como estas, el cine ficción no tiene futuro en Venezuela, el país donde la realidad supera a toda ficción posible, fuente inagotable de inspiración del primer González Iñárritu – como él mismo lo ha declarado en entrevistas de la época - , mexicano que ya se ha alzado con una estatuilla dorada en los premios de las artes cinematográficas del norte. El Oscar, pues. No Pérez. A secas. Tan a secas como esa ficción barata que vendieron los medios nacionales a través de las redes sociales, ese dizque alzamiento, con tan mal uso de la ciencia del maquillaje en la que son tan duchos los políticos de éste país. Como ese maquillaje que se inventarán con la propuesta de la despenalización del aborto, bien pudiendo invertir en educación sexual, por aquello de las paternidades y maternidades responsables. Pero es que “nuestro tiempo sólo consiguió evacuar la escatología revolucionaria, base de una revolución permanente de lo cotidiano y del propio individuo: privatización ampliada, erosión de las identidades sociales, abandono ideológico y político, desestabilización acelerada de las personalidades…”, dice Gilles Lipovetsky. Porque estamos en la era del vacío. Se trata de una
“ruptura con la fase inaugural de las sociedades modernas, democráticas-disciplinarias, universalistas-rigoristas, ideológicas-coercitivas, tal es el sentido del proceso de personalización cuya asimilación a una estrategia de recambio del capital, aunque tenga aspecto humano, resulta absolutamente limitada. Cuando un mismo proceso anexiona en movimiento sincrónico el conjunto de un sistema, es ilusorio querer reducirlo a una función local instrumental, aunque sea cierto que puede contribuir con eficacia a la reproducción o al aumento de la plusvalía. (…) se trata de una mutación sociológica global que está en curso…” (Lipovetsky, G. (2000) Pág 6).



            La definición genérica de la producción audiovisual parte de una visión empresarial. Aplicaciones de la división del trabajo. Los juegos de los caballos de la historia y no el 15 y último de Pascualina Baraja. Pero el cine es industria. No 5 y 6. La producción audiovisual consiste en el desarrollo de aquellas actividades  relacionadas con la planificación, organización y administración de recursos  financieros y materiales necesarios para llevar a cabo un proyecto de realización audiovisual. Existen 4 campos de acción o vertientes de desarrollo en el campo de la producción audiovisual. A saber: Cine (el cual se centra principalmente en la producción de largometrajes, mediometrajes y cortometrajes para ser estrenados, en primer lugar, en salas de cine);  Televisión (se refiere a la elaboración de contenidos para su emisión a través de señales de televisión o vídeo para su venta directa o alquiler); Multimedia (se basa en la producción de contenidos audiovisuales mediante el uso complejo de palabras, señales, imágenes, animaciones y vídeos en nuevos medios y soportes -internet, CD Rom, DVD, etc. – básicamente con fines didácticos educativos); y Animación (va de la elaboración de contenidos con la utilizaciónde herramientas software, dibujos, implementación de técnicas de masilla, fotografía, stopmotion, etc. para la simulación de movimientos, creados por la proyección sucesiva de imágenes, generalmente dirigidas al público infantil, aunque también algunas producciones se dirigen al público adulto medio). En términos generales, esas serían las principales vertientes de la producción audiovisual. No se incluye el Documental por implicar una especie de movimiento paralelo al desarrollo de la industria cinematográfica mucho más ligado al verdadero sentido antropológico de la invención del cinematógrafo.
Los audiovisuales constituyen un sector de la producción económica de una nación bastante complejo. Es siempre importante tener en cuenta la palabra industria. La palabra industria define todo proceso y actividad cuya finalidad es transformar materias primas en productos elaborados y semielaborados. Su desarrollo implica la utilización de maquinaria y recursos humanos organizados en complejos o semicomplejos aparatos organizacionales (empresas). Pero la materia prima de la industria audiovisual es la condición humana: las emociones, las sensaciones, los sentimientos, los instintos básicos, el complejo animal humano, el mono desnudo. La producción audiovisual expande su radio de acción en sectores tan diversos y en apariencia disímiles como por ejemplo: producción de contenidos (con una clara orientación cultural, artística y divulgativa), telecomunicaciones (con sus facetas de cambio tecnológico, fuerte competencia y obligaciones de servicio público), massmedia (con su incidencia en la protección de los derechos y libertades), internet, etc. Por tanto, la producción audiovisual siempre tendrá incidencia en la política y en el comportamiento social de los individuos de una nación y sociedad. La producción audiovisual no es un hecho meramente artístico, aunque incluya la integralidad de la práctica laboral creativa – pintura, escultura, música, danza, teatro, arquitectura, literatura - puesto que la organiza y le da direccionalidad e incidencia. La producción audiovisual no es un hecho ingenuo, aunque, a veces, simule serlo: El desarrollo de una idea en el campo de la producción audiovisual – siguiendo la ya compleja y conformista posición de la división social del trabajo en una sociedad capitalista – implica, también, y además de concebirla, elaborar un guión, desarrollar un proyecto, elaborar un presupuesto y conseguir o desarrollar métodos de financiamiento del mismo. También debe realizarse un análisis externo, seleccionarse un conjunto de directores de proyecto, sesionar actores (casting), realizar trabajo de campo (locaciones, cuaderno de gráficos, plan de decorados, escenografía), definir presupuesto, rodar, registrar el tras cámara para diagnosticar procesos de trabajo colectivo e individual, foto fija, realización en laboratorio (montaje, efectos especiales, mezcla de sonido, copiado), contactar a distribuidores y potenciales clientes y, por supuesto, la promoción y publicidad. La industria del cine constituye la principal arma ofensiva de la política imperial de desplazamiento cultural (aculturización) y adoctrinamiento: No es un juego de niños, aunque se juegue en el camino. 



Dice Aram Aharonian, sobre el juego inmediatista mediático de tarimas, redes sociales, efectos especiales y propaganda, (por ejemplo):
“…no permite el análisis de la noticia y la información pasa a ser más de impresiones y sensaciones, que de verdades y realidades. – Se apunta al sentimiento y no al raciocinio. Los investigadores han constatado grandes coincidencias en los discursos de las grandes empresas (…): son rápidos, utilizan frases cortas y títulos impactantes; son sencillos, sostienen un vocabulario básico y capaz de ser entendido por todos y usan permanentemente los elementos de dramatización: se expresan mediante emociones.- Transmiten noticias de la misma forma en que uno le habla a los niños: sencilla, brevemente y de forma emocional, conduciendo, inevitablemente, a una concepción reduccionista del pensamiento.” (Aharonian, A. (2007) Pág. 20).

Ahora, ¿cómo salir de éste juego mediante la aplicación de las mismas reglas? ¿Acaso no reproduciría el mismo efecto de adormecimiento de la conciencia?  Se habla de comida basura en medio del bombardeo constante de información basura. Ésta información basura, invisibiliza la realidad diaria del habitante angustiado por la crisis económica que golpea insaciablemente, así como también minimiza el accionar – silencioso, por demás – del militante ciudadano, campesino, estudiante y proletario. El manejo del after effect no suaviza el hambre. Pasar los confines de la propia identidad destruyendo la alteridad, desdibujando los márgenes mediante la autoafirmación colectiva, denunciando la pérdida de la capacidad de asombro ante la estupefacción del bombardeo inclemente de información a la que es sometido todo ciudadano consumidor de la información instantánea que se va quedando sin orientación, sin historia, sin memoria, sin contexto al que asirse, sin ética, sería la consecuencia inmediata a todo esto. Hoy día, la crítica escrita es inconsistente y cómplice, desmemoriada, de humor cambiante y frívola como los acartonados personajes de la esfera política de los países latinoamericanos. Volviendo a Aharonian:
“La experiencia de los organismos multinacionales muestra que la capacidad  de atención, motivación y absorción de los educandos puede aumentar considerablemente cuando se utiliza apoyo audiovisual y se trabaja luego, en una estructura más horizontal y conversacional, a partir de dicho material. Y a medida que se incorporen estos medios, y la reflexión crítica sobre los mismos, la escuela podrá ir superando la oposición entre aprendizaje escolar y consumo mediático, estimulando en los alumnos un uso más selectivo y reflexivo del consumo cultural.” (Aharonian, A. (2007) Pág. 111).



En la República Bolivariana de Venezuela, como en otros tantos países latinoamericanos, la realidad supera a la ficción, por lo increíble. Ser un realizador audiovisual en esta tierra  es trabajar con la materia más delicada del mundo – la gente.- Un realizador debe ser – en palabras de Aram Aharonian – “humilde y respetuoso, saber acercarse y comprender la realidad, para poder transmitirla, comunicarla al resto de la comunidad” (AHARONIAN, A. (2007) Pag. 13), puesto que muchas veces quien verdaderamente narra termina opacado por la voz del cantante que presta su voz al sentir colectivo, diluyéndose el sentido ético y lastimando la dignidad de los verdaderos protagonistas. 

Mostrar el trabajo realizado de comunidad en comunidad forma parte de la integralidad de todo verdadero realizador comprometido con su obra PUESTO QUE TODO VERDADERO ARTISTA TIENE CONCIENCIA DE LA RESPONSABILIDAD DE SU ACCIONAR ANTE LA HISTORIA YA QUE COMPRENDE QUE EL ARTE ES SERVICIO. El artista es vanguardia, mártir y profeta. Señala el camino y advierte los cambio que vendrán. ¿Podrían los realizadores de esta nación comprender esto?  Traigo a colación el caso brasileño. Humberto Mauro decía, por allá por la década de los 20’s:
“A falta de recursos y comodidad, mi entusiasmo había adoptado de inmediato el imperativo nacional: quien no tiene perro, caza con gato. Sin autores, montaje, maquillaje, etc., toda la familia representaba, y se filmaba al hombre de la ciudad y del campo en sus quehaceres habituales. La naturaleza era sorprendida y se daba vueltas a la imaginación para suplir con expedientes los medios mecánicos: confeccioné relámpagos y tempestades usando la luz solar, una tela negra y una regadera”. (Sadoul, G. (1976) Pág. 577).  

Su obra fue inspiración para las muchachadas de cineastas por venir, entre ellos, Glauber Rocha, padre del nuevo cine latinoamericano. En palabras del propio Glauber Rocha: “Lo que controla la industria cinematográfica es el plan, la conciencia y las perspectivas culturales. (…) Salarios fabulosos, escenarios suntuosos, todas las estrellas contratadas a peso de oro”. Es decir, la prostitución a favor de las formas más comerciales, más mistificadas, como en joligud. Si se quiere hacer cine en este país, se debe partir de la independencia cultural. Difícil de alcanzar si todos se van a España, EUA o Argentina. Por ello se necesita cine social, cine de autor, cine sin estudios, cine barato, cine de cámara en mano. Y, por supuesto, tener en cuenta que vacas sagradas lacayas enquistadas en el rentismo cultural de la nación serán el principal obstáculo a superar para crear un verdadero cine nacional. Evito mencionar el Documental, fíjese.




Volviendo a Venezuela, vale la pena recordar cómo se tejió en la oscuridad de la oficina de un ministerio la estrategia para hacerse de la lluvia de dólares que entró a la nación como producto de la gran renta petrolera malversada por la cuarta república. Un grupito de lo que hoy podría considerarse “enchufados”, ideó el engaño para no sólo considerarse los únicos dueños del lenguaje cinematográfico del país, sino que además cerraron las puertas a los nuevos cineastas. Hoy, sin salas que proyecten el lenguaje emergente, al cineasta y realizador le toca volver la mirada al interior. La experiencia JUNTERA, financiada por la Corriente Bolívar y Zamora, bien puede rescatarse como experiencia tímida de expresión de lo que sería la posibilidad de realización para quien no quiera transcurrir  los avatares pantanales del subsidio del estado. Correr riesgos, como hizo Clemente de la Cerda, teniendo cojones, instinto y poesía. Quizás este texto sea tomado para justificar algún proyecto de esos que se cocinan en la oscuridad de un ministerio. Eso poco importa. Importa más mantenerse en la idea, tener la cámara a tiro y claro el objetivo. Como cuando mi tía Zora, pequeñita, con la mente imaginativa inmensamente ocupada de la infancia, metiéndose a hurtadillas en la Iglesia Santa Rosa de Palavecino, Edo. Lara, le levantó –amablemente- la falda a la Divina y se escandalizó al ver que debajo de las lujosas telas sólo había una sillita de madera. Anécdotas. Vainas de waro que pasan en mi familia.






BIBLIOGRAFÍA

·        -  AHARONIAN, A. (2007) VERNOS CON NUESTROS PROPIOS OJOS: Apuntes sobre comunicación y democracia. EL PERRO Y LA RANA. CCS, REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
·        -  DE LA PLAZA, S. (1976) EL PROBLEMA DE LA TIERRA. Vol. III
·        -  LIPOVESTKY, G. (2000). LA ERA DEL VACÍO. ANAGRAMA. Barcelona. España.
·        -  MALAVÉ MATA, H. (1987) LOS EXTRAVÍOS DEL PODER: Euforia y Crisis del Populismo en Venezuela. EBUCV.
·        -  SADOUL, G. (1976). HISTORIA DEL CINE MUNDIAL: DESDE LOS ORÍGENES HASTA NUESTROS DÍAS. Apéndices ICAIC Y PÉREZ TURRENT, T. Siglo XXI. México

jueves, 7 de diciembre de 2017

"LA SOLEDAD DE LOS CORREDORES DE FONDO": Sobre Gerencia Cultural, Bioética y Modelos de Desarrollo





“Bolívar no es solo un hombre, es mucho más, es un concepto, es más que una idea, es un conjunto de ideas, donde se une la política con la sociedad, con la justicia, tanto en el ámbito nacional como en el ámbito regional suramericano, en el Caribe y también en el ámbito mundial”.  

Hugo Chávez. La Habana. 2005. 

PERO...



I 

Una vez leí durante una proyección COMUNITARIA que un hijo decía que su padre le había dicho que todo lo que un hombre dice antes de un pero es generalmente desestimable. Quizás porque suena a justificación. Créanme: no es éste el caso. Cuando las noticias de que más niños que nunca antes se verán confinados a la depravación económica seguramente inspirarán una gran cantidad de debates grasosos porque - según video institucional observado y escuchado con detenimiento - "la Naturaleza ha causado más afectaciones que nunca sobre los seres humanos". Sí. La misma humanidad que no considera al aborto como una forma de violencia porque "mi cuerpo es mío".




II

Las notas del himno nacional convertidas en notas de canción de cuna en tiempos de la federal por otro vacilante caudillito de poca monta que dista mucho de gobernar un país y está completamente desconectado de la realidad diaria del venezolano: así comienza el acto de celebración venezolana de los 100 años de la Revolución Bolchevique. Otro reality show. “LA CONCIENCIA DE LAS MAYORÍAS”, dice el SINDICALISTA populista que refinancia a la deuda - minando al PSUV con un Movimiento Somos Venezuela y creando Consejos Productivos de Trabajadores con burócratas sindicales a su imagen y semejanza - colocándonos en el mismo ámbito en el que estábamos justo antes de la política de privatizaciones del tristemente recordado Carlos Andrés Pérez. El acto me trae a la memoria las palabras que hace unos años escribí, palabras que ya creo han sido leídas antes por ustedes: “De la política de fomento de la producción que aparecía en el proyecto formulado por Rómulo Betancourt a las bases del partido Socialdemócrata Acción Democrática”. Se citan a continuación extractos del plan del partido B, como llamaba Salvador de la Plaza a los reaccionarios dentro de la organización del P.C.V.:
-           “Fomento de riquezas naturales, mediante una política agraria dirigida a la realización de una economía campesina que asegure parcelas adecuadas a los trabajadores de la tierra.
-           Conveniente colonización de las tierras de la Nación y de las que se rescaten para mejorar actividad productiva, con la remensura de concesiones de baldíos o ejidos, o por la adquisición que haga el Estado de haciendas particulares.
-           Fijación de tipos máximos razonables a los contratos de ésta índole; garantías suficientes para el cultivador de la tierra ajena del pago equitativo de las mejoras introducidas en ella.
-       Fomento de la inmigración para poblar nuestro desierto con razas afines a la nuestra, asimilables al medio venezolano, en condiciones atrayentes pero sin incurrir en las injusticias de que la protección al inmigrante sea más eficaz que la concedida al ciudadano venezolano.
-        Impulso planificado de la producción nacional mediante un apoyo eficiente a la iniciativa privada, acorde a la acción dinámica del Estado, inspirada en el empeño de echar las bases de una economía saneada y próspera.
-          Política de inteligencia y concordia entre capital y trabajo, con el propósito de reducir al mínimo las pugnas interclasistas que puedan entorpecer el progresivo desarrollo de la producción nacional, y con la justiciera finalidad de que los sectores laboriosos eleven su nivel de vida material y espiritual.” (4 Presidentes: 40 años de Acción Democrática. Tomo I. Rómulo Betancourt. Rómulo Gallegos. Ediciones de la Presidencia de la República. 1981).

Para Rómulo Betancourt, la nación desarrollaba su economía “perezosamente, dedicada a la agricultura y a la ganadería”, cuando aún se curaban las heridas de la Guerra Federal. Por tanto, toda empresa petrolera se desarrollaba lánguidamente puesto que no contaba con ningún apoyo estatal. De allí que la máxima adeca para los años 40´s predicaba que para que la tierra pudiera producir era necesario colocarla en manos de quien pudiera hacerla producir. Esta intencionalidad fue muy bien camuflajada con aquello de incorporar al sector campesino a la vida política nacional bajo la frase “la tierra es de quien la riega con su sudor”, engañosa a todas miras en la boca de los oportunistas, que hablan del estado de bienestar social con un carnet partidista que convierte la conciencia ciudadana en una conciencia clientelar y consumista. ¿La cuarta dimensión? La dimensión desconocida adeca que ya hemos visto y no es una serie de ficción aunque si repleta de vainitas extrañas. Arroró mi niño:
“…al asumir el poder e interesarnos en abastecer al país de productos alimenticios importados, apreciamos de inmediato cuán difícil resultaba adquirirlos. (…) Lo cierto fue que nos dimos cuenta de que el desajuste y disminución de la producción agrícola, que de inmediato sigue siempre a una reforma agraria integral, no era sensato afrontarlos en momentos de tantas dificultades para adquirir productos comestibles en el exterior.” (Betancourt, R. VENEZUELA, POLÍTICA Y PETRÓLEO. Monte Ávila. 1986. Pág. 415)

            El propio Betancourt en el libro “Venezuela, Política y Petróleo” (1956), citando a Vallenilla Lanz, explica cómo fue la suerte de los soldados patriotas luego de la guerra de independencia. Páez compraría todos los haberes militares y las tierras de los Llanos a precios irrisorios y en poco tiempo – junto a los Monagas y otros caudillos – quedaron convertidos en los más ricos del país. Así también:
“…comenzaron a anular las confiscaciones de los bienes de los emigrados, arrebatándoselos a los guerreros de la independencia, a quienes se les había asignado en recompensa de sus servicios, para devolverlos a sus antiguos propietarios y a sus descendientes que regresaban al país. Bien entendido que esta medida no alcanzó ni podía alcanzar al general Páez ni a algunos otros magnates, que continuaron aumentando su riqueza territorial con las propiedades de los realistas”. (Laureano Vallenilla Lanz. Cesarismo Democrático. Caracas, 1929. Pág. 158).

            En el mismo libro, Betancourt escribe:
“…el Héroe de las Queseras fusiló a muchos de sus compañeros de épicas jornadas libertadoras, a quienes el pauperismo y el desengaño de su fe burlada había convertido al oficio de cuatreros.- Estos hechos son la cifra inicial de nuestra historia contemporánea,… (…) Una revolución burguesa inconclusa, que no hizo añicos, como en Francia, los moldes feudales de la sociedad. Los dejó intactos y en ellos se pretendió vaciar una imposible república democrática. (…) …el papel de primer plano que en la vida política del país desempeñó por tantos años el general de montoneras; la decisión con que las masas rurales se lanzaron tantas veces a la aventura de la revuelta armada, son hechos todos de muy directa conexión con la persistencia de la gran propiedad rural. (…) … la perspectiva del botín, señuelo de todo aquel contra quien se obstina la miseria, y la posibilidad, siempre insinuada demagógicamente por los empresarios de las rebeliones, de conquistar el derecho de cultivar y cosechar una parcela de tierra suya. (…) …el campesino sin tierras irrumpió sobre caminos y poblados, con el mismo ímpetu destructor de las fuerzas elementales de la naturaleza cuando se desatan. Las minorías ilustradas de las ciudades, empeñadas en rehacer la cultura y la producción devastadas por las guerras de independencia, fueron detenidas en esa tarea, y aún aniquiladas físicamente. (…)…La oligarquía liberal gobernó, en lo que se relaciona con los problemas económicos que afectaban las mayorías populares, en forma similar a la oligarquía goda. (…) (Las masas campesinas)… vagaron errantes durante algún tiempo por todos los caminos de Venezuela, embriagadas de esa libertad que se les concedió. Después, con sus propios pasos, regresaron a la coyunda, a sobrellevar su vida de parias en las mismas haciendas donde habían nacido, crecido y trabajado como esclavos. (…) … se les colocó en un trágico dilema: el vagabundaje nómade, sin sitio donde arraigarse ni medios para vivir; o aceptar de nuevo la potestad del amo, que cuando menos les garantizaba techo y pan. Optaron, lógicamente, por esta última solución.” (Betancourt, R. VENEZUELA, POLÍTICA Y PETRÓLEO. Monte Ávila. 1986. Pág. 415).
           
¿Qué pasó, entonces, con tanto análisis socioeconómico y comprensión de la sociedad venezolana? La historia de la acción política en Venezuela parece ir de la mano de aquella máxima de Carlos Marx: “No se trata de comprender el mundo, sino de transformarlo”. Y vaya que calan estas palabras. El estado venezolano fue impulsor de políticas agrarias que lejos de favorecer al campesinado venezolano, lo obligaban a abandonar los amplios horizontes de siembras  y cambiar su fuerza laboral por míseros salarios en la gran industria que después, poco a poco, se convertiría en el centro de toda actividad económica de la nación: La explotación de hidrocarburos y recursos minerales no renovables. El incremento en la demanda de energía en todo el planeta, el voraz modelo de consumo del sistema económico capitalista y la aparición de los grandes monopolios financieros industriales convierten a Venezuela en un territorio clave para la geopolítica plutocrática en ciernes. La inmensa mayoría de países industrializados carecen de petróleo y otros minerales en sus subsuelos. Ya en 1928, Venezuela se había convertido en el primer exportador mundial de petróleo y en el segundo productor después de los Estados Unidos. Por esta razón, era tan necesario captar mano de obra barata, venida de los campos y lograr obtener progresivamente el control de la industria de los hidrocarburos por parte del Estado venezolano. Al imperio estadounidense – como gendarme del proyecto anglosajón de instauración de un nuevo orden – le conviene este éxodo masivo de los habitantes del interior hacia las grandes concentraciones urbanas de la costa: Una vez despoblados los Llanos, podría pacificarse al país con mayor facilidad y evitar cualquier eventual estallido social, como ya había sucedido antaño en esta zona del continente. Esta política de colonización progresiva del continente, tuvo rasgos muy particulares en la nación venezolana. Para Alí Rodriguez Araque, Cmdte. Guerrillero, principal aliado de Hugo Chávez y Secretario General de UNASUR hasta hace pocos días,
“…además de la necesidad del aprovechamiento de la renta petrolera internacional para el desarrollo y modernización del país, era interés de los capitales monopolistas extranjeros entenderse con un solo propietario del subsuelo, a diferencia de Estados Unidos, donde había que entenderse con multitud de propietarios, en razón de que el dueño superficial del suelo tiene también, por lo general, la propiedad del subsuelo. Este principio – la propiedad estatal de los yacimientos del subsuelo – se mantendrá, más o menos intacto a lo largo de toda la legislación minera venezolana.- El problema se reducía así a garantizar la mayor estabilidad posible de ese Estado con la finalidad de afianzar también la estabilidad de los contratos que se suscribieron con él. Esto era particularmente necesario en un país caracterizado, a lo largo de unos ochenta años, por la inestabilidad de sus gobiernos.”(Araque Rodriguez, Ali. SERVIR AL PUEBLO. MIBAM. 2007. Pág. 59,60)

De este modo, mediante la legislación de 1909 y la reforma de 1943 queda establecida la condición rentística del Estado y el control monopólico del subsuelo, convirtiéndolo en beneficiario inmediato de la renta pagada por los capitalistas extranjeros. Este “despertar de conciencia nacionalista rentística” sería el comienzo de una lucha de clases fratricida llevada a cabo en el seno de la sociedad venezolana por la distribución equitativa de la renta petrolera. Señala también el Cmdte. Fausto – como designaban a Rodriguez Araque en las filas de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional - en su “Servir al Pueblo” que:
“Al lado de los grandes monopolios  privados se ha venido desarrollando el gran capital directamente controlado por el Estado. Este hecho determina el surgimiento de una capa cuyo poder de decisión en sectores cruciales del aparato productivo, le confiere un papel similar al de los grandes burgueses en el sector privado. Buena parte de esa capa gerencial de las empresas públicas se enriquece rápidamente y pasa a la empresa privada donde, igualmente, obtiene los grandes beneficios de crédito, subsidios y exenciones por parte del Estado, sin contar con los mecanismos d acumulación que representa la corrupción administrativa. La frontera entre ciertos sectores como funcionarios públicos y como miembros de la fracción política monopólica de la burguesía venezolana se hace, de esta manera, muy tenue. (…) Ellos mantienen una red de de relaciones entre sí y con el capital internacional que, por un lado, los une en una comunidad de intereses frente al pueblo pero que, paralelamente, los enfrenta cuando se trata de quién decide el destino de la inversión del ingreso petrolero y el beneficio mayor en la distribución de esa transferencia rentística.  (…) … durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez la superabundancia de recursos no solamente saturó la capacidad de absorción del mercado venezolano, sino que produjo una sobreinversión de capital, generando así un potencial productivo no utilizado. Hecho que arrastró la consecuencia inevitable de la salida de grandes capitales excedentarios al exterior. (…) La brusca transformación del país no podía operarse sin que buena parte de la población se convirtiera en fuerza de trabajo asalariada”  (Araque Rodriguez, Ali. SERVIR AL PUEBLO. MIBAM. 2007. Pág. 68-70).


Concurso de intelectuales. Habladores de paja. Sin acciones. Con persecuciones. Descalificaciones. Desaparecidos. Como Alcedo Mora. La paja loca de las 4:20 de la tarde. Para la acción. “Porque hablando se entiende la gente”. De esta manera, muy lentamente y sin que el pueblo tome conciencia histórica de lo que acontece, como diría un adeco:
“…la ejecución de los recursos presupuestarios de la nación obedece a una lógica de privatización del estado, por obra de la cual aquella fracción capitalista, con una lúcida conciencia de los usufructos del poder, obtiene favores y ventajas colocando los esmeros de su competencia económica en el fuero de los auspicios oficiales. De esta manera, al privatizar en su particular provecho los arbitrios presupuestales del estado, la secta usufructuaria lo inhabilita para patrocinar la reproducción del capital en escala global, restringiendo en tal caso la atribución explícita del estado como garante de un supuesto interés general que debe prevalecer sobre la conveniencia de cualquier grupo empresarial. (…) En ese contexto de correspondencia solidaria entre el estado y la intendencia del patronato, la burguesía tradicional, con la convicción de que la violencia provocaba trastornos a sus proyectos y procuraciones empresariales, apoyó sin reserva ni grandes estridencias a aquellos gobiernos en el empleo de la represión que los mismos legitimaban, a cambio de obtener la garantía de una política económica que dispensara al capital la seguridad de una acumulación sin sobresaltos. La degradación moral del poder era entonces concomitante con una modalidad de enriquecimiento ilícito que juntaba en algunos ministros, gobernadores y encumbrados burócratas del régimen una manifiesta vocación usufructuaria y una extravagante impostura, para no pocas veces mostrar, según evidencias de un comportamiento delictuoso, los estigmas de aquel gobierno abatido por la corrupción y la incuria.” (Malavé Mata, Héctor. LOS EXTRAVÍOS DEL PODER: Euforia y Crisis del Populismo en Venezuela. EBUCV. 1987. Pag. 338, 339, 377, 378, 815).


            Recordemos. El recuerdo es veneno. Palabras detonantes, entre otras, mientras el molino de los dioses sigue moliendo lento, la juventud degrada el  gentilicio y asume la actitud internacionalista del paria, del enajenado, del zombie. Defiende los valores de libertad  que defiende Superman. La Diversidad de Allen W. Dulles y Blanca Ibañez. El derecho al humo. Al bajo loop electrónico y la cachapa casera con Harina Juana a base de cal y pasta con gasolina. ¡Cómo le gusta la Gasolina! ¡A ella le gusta mucho la gasolina! Patria querida. Paráfrasis a Alí Primera. Estudia. Sí, como estudia. Pero la tierra de cultivo sigue esperando por la diversificación, no la diversidad. Y de nuevo Alí, porque para algo debe servir haber llevado tanta mierda en esta vida.  Aprobada.
“Las raíces de estos problemas se siembran en el deterioro moral, político y económico que se viene gestando por más de diez años, en donde los gobiernos de turno se han dado a la tarea de aplastar los valores tradicionales de nuestra sociedad a través de procesos o campañas publicitarias y televisivas que nos modifican los patrones de conducta sociales e individuales. (…) Se ha materializado un enquistamiento político que se refleja en los arcaicos procedimientos de los partidos para mantener el control de sus organizaciones, manteniendo caudillos o “cogollos” que impiden el paso a las nuevas generaciones y las nuevas ideas, mientras que la sociedad ha sobrepasado esos límites de organización y demanda nuevos esquemas. Por otra parte, han inundado el escenario político y al gobierno de las más viles formas de corrupción minando las bases de las más nobles instituciones con las que cuenta el país… (…) Nosotros, que nos alimentamos del pensamiento del maestro Simón Rodríguez, y que debemos nuestra condición policlasista(¿?) y ajena a la oligarquía gracias a las luchas libradas por el General del pueblo soberano, Ezequiel Zamora, teníamos que pasar de la simple murmuración a los hechos, teníamos que ir al rescate de una verdadera democracia y a la defensa de nuestra soberanía; es nuestro deber el defender el concepto de la “PATRIA” que engloba todos los recursos de nuestro territorio, el sentimiento del pueblo, sus ideas, su gentilicio.” (Tcnel (AV) Wilmar Alfredo Castro Soteldo. Fuerte Tiuna, 25 de enero de 1993).


Dicen las encuestas de la FAO que una de cada siete personas en el mundo padece de hambre. La ONU que cada habitante del planeta desperdicia casi 300 kilos de comida por año. Escandalosa la cifra cuando 800 millones de personas mueren por año en el planeta. Con sólo la mitad de lo que se desperdicia en comida, suponiendo que no pude evitarse desperdiciar el resto por falta de insumos suficientes, sólo tendríamos que producir como especie 25% de lo que ya producimos para sobrevivir. Lo curioso es que la mayoría de las pérdidas se produce durante el procesamiento, transporte y almacenamiento. Es decir, durante esos procesos que provienen de la industrialización de la producción. ¿Sabrá la humanidad que el 80% de los alimentos que consumen tienen origen en campos donde la unidad de producción familiar es la familia campesina? ¿Pensará este loco enajenado por el poder que ha detentado por 2 años a través de decretos de estados de excepción en tan sólo uno de ellos? Artículo 138 de NUESTRA CONSTITUCIÓN: “TODA AUTORIDAD USURPADA ES INEFICAZ Y SUS ACTOS SON NULOS”. Ya parece un pernil orwelliano. Napo. Hablando de la democracia participativa y protagónica: siempre y cuando se comprenda que él comprende una vaina pero hace otra. ¿Verdad, Kira? Porque hay unos más iguales que otros. Unos más amorosos que otros. Y la cruz a cuestas. Con honestidad. Nuestra dirigencia sigue creyendo que el proletariado de la patria no investiga datos, no lee prensa, no lleva a cabo averiguaciones sobre los sueldos de los miembros de nuestro buró partidista: Cuando empieza a hablarse en términos de dogmas, términos académicos, falta de praxis, relacionamiento, historicidad por encima del compromiso internacionalista, clases sociales, división social del trabajo, la exposición superficial y rizomática de los conceptos, enriquecimiento del debate… todo eso nos suena como cohetones distractores. Bullaranga. Bochinche evasor. Y ya diciembre está cerca. En Cataluña. Pero Venezuela paga al día la deuda. Necesita de tu ayuda. Acude. Estamos esperando. 




III

Escribe Luis Brito García, recientemente, cuando el ULTIMAS NOTICIAS anuncia que se ha hallado la fosa común más grande de Latinoamérica, curiosamente: “Para evitar nuevas revoluciones socialistas, John Maynard Keynes y los gobiernos capitalistas preconizaron políticas de inversión pública anticíclica y en algunos casos de concesión de mejoras para los trabajadores, en los denominados “Estados del Bienestar”. Muerto el perro, se acabó la rabia: disminuida la “amenaza comunista”  se retiraron a los trabajadores todas las migajas que se les concedieron para conjurarla. El desmantelamiento de empresas, el desempleo masivo, la pauperización generalizada y el colapso financiero fueron los jinetes del Apocalipsis del Capitalismo Salvaje. (…)Un nuevo Boris Yeltsin se propone acabar con la Revolución Bolivariana desde adentro, haciendo aprobar por la Constituyente una Ley de Promoción y Protección de las Inversiones Extranjeras, que aniquilará la industria nacional, hará inmunes a las transnacionales a las leyes y tribunales de Venezuela y reimplantará la Carta de Intención del Fondo Monetario Internacional contra la cual se rebelaron nuestro pueblo y Hugo Chávez Frías.”
 
Hace un mes, aproximadamente, un hombre solitario de 64 años - Sthephen Paddock - disparó 900 ráfagas desde el piso 32 del Hotel Mandalay Bay Resort and Casino sobre una amorosa población de asistentes a un congreso country en Las Vegas. Si mal no recuerdo, el Mandalay Bay Resort and Casino es o fue propiedad de Donald Trump. No fue una coincidencia que la operación se realizara desde la torre de cristal. Un aspecto importante de la vida de Sthephen Paddock implicaba los juegos de azar, por lo que tenía ansias por disfrutar los placeres de Las Vegas. Cito la investigación del caso llevada a cabo por el New York Times:
“Estaba allí para jugar, no para irse de fiesta. La noche antes del tiroteo, Paddock presentó dos quejas al hotel por el ruido proveniente de sus vecinos de abajo: Albert Garzón, dueño de un restaurante de San Diego, y su esposa y amigos. Garzón, que se quedaba en la suite 31-135, directamente debajo de Paddock, dijo que los guardias de seguridad llamaron a su puerta alrededor de las 01:30 de la mañana del domingo y le pidieron que bajara el volumen de la música country que estaba escuchando. Cuando preguntó de dónde venía la queja, señalando que las habitaciones más cercanas que tenía estaban muy lejos, el guardia de seguridad le dijo: “Es el huésped que está encima de ti”. Según Wikipedia: “Hubo 23 rifles y una pistola … incluyendo cuatro rifles DDM4, tres rifles FN-15, un rifle AR-15 con empuñadura delantera, uno .308, un rifle de combate AR-10 de calibre, un AK-47 y al menos un rifle LMT fabricado a pedido, todos muy caros, según una fuente policial. Su arsenal incluía una gran cantidad de municiones en revistas especiales de alta capacidad, con capacidad para 75 o hasta 100 cartuchos cada una. Dos de los rifles descansaban sobre bípodes, y estaban equipados con miras telescópicas de alta tecnología. Doce de las armas estaban equipadas con … un accesorio de armas de fuego recientemente disponible que permite disparar rifles semiautomáticos rápidamente, simulando disparos totalmente automáticos.” Socialismo Cristiano dijo el presidente en el acto “boncheviste”.  Plusvalía ideológica. Tomando nota. Pensando en Ezequiel Zamora y la democracia participativa y protagónica y en la constitución y en el plan de la patria y en Hugo y… Bueh. Sintiendo. Pensando. Las 58 víctimas fatales y 546 heridos se grababan con sus celulares mientras eran acribillados. La policía local también tomaba testimonio de ello. Con periscope. Transmitieron en vivo, creo. Incluso puede verse como algunas víctimas seguían tomándose sus cervezas. Celulares. Sí, Coltán y Oro y toda esa vaina que sacan de la Selva. El A.M.O. Bioética.



IV

Ahora, sobre Vivir Bien. Mi Abuelo solía sentarse y pensar. Me habló siempre de todo lo que podía recordar. Con él comprendí mejor que nadie nuestra propia historia. Se despidió en el hospital del seguro social. En una cama humilde. Tenía 104 años. Casi 105. No tenía propiedades. Fue campesino toda su vida. Golpero. Albañil. Cuando me enteré me fumaba un Chesterfield Rojo, el último de la caja. Era el mismo que él fumó, hasta los 49. “El problema de éste país, Hijo” – me decía – “es que sale un pendejo a vender medias bajo el Sol y dice que eso es trabajo. Pero no hizo ninguna de las medias”. Sabio, el viejo. Taita. 


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